Siente, en sus entrañas, múltiples y diferentes sensaciones que la obligan a respirar, que la obligan a vivir. Jamás se han parado con ella, ni la han sentido, ni tan siquiera la han rozado... durante una eternidad no la han escuchado, ni ententido... y, ella, sin poder evitarlo, sigue viviendo.
...y yo, por miedo a entenderla, por miedo a matarla, la aparto de mi vista...y miro al suelo...
Hoy está triste. Parece que vaya a llorar. Las nuves tratan de consolarla pero sus ojos ya están empañados de tanto aguantar... no pierde de vista su pequeña y deseada "callejuela". Cierra los ojos, lo está sintiendo... tiene miedo a tocarla... un frío suspiro atraviesa toda la calle.
...y yo, desde mi ventana, sigo observando quieta y en silencio...¡Qué increible sensación ver llorar al cielo!...
La "calle" siente su tacto, su humedad, y deja que la posea completamente... sus lágrimas recorren con infinita sensualidad todo su cuerpo... llegando hasta las más escondidas y profundas sensaciones. Ella, se expande lentamente y permanece silenciosa. Toda la calle se ha iluminado y el cielo ante tan excitante fotografía, comienza a gritar con inmensa pasíón... sigue penetrándola con extrema delicadeza, no consigue parar de llorar, cada vez con más fuerza e intensidad...
...y yo, sin aliento, arrimo mis piernas desnudas al frío cristal de mi ventana...
Mezclados entre pasión, lujuria y amor, cielo y tierra siguen jadeando y gritando hasta no poder más.
...y yo, casual expectadora, he alcanzado el éxtasis del momento... cierro los ojos y mi cuerpo cae sin fuerzas sobre el suelo de mi habitación... Ya ha dejado de "llover" y solo se oye una lejana canción... que, quizás hable de mí, quizás hable de ellos...
(Foto: Marcos Vidal)
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